martes, mayo 03, 2011

Otro vuelo de la muerte


DAVID WAPNER

El portavoz de la Casablanca, Jan Carney, en su comparecencia ante la prensa para explicar el operativo que terminó con la vida de Bin Laden, aseguró que el líder de Al-Qaeda estaba desarmado cuando lo encontraron los comandos que, previamente, habían liquidado a su correo de confianza, al hermano de este y al hijo de Laden. Al mismo tiempo, dice que el hombre por el cual Estados Unidos invadió Afganistán, se resistió y, en consecuencia, le dispararon. Esto, que a primera vista parece una contradicción flagrante, es, para mí, el detalle que da respuesta al interrogante de por qué tiraron el cuerpo al mar. Y por qué tardan tanto en mostrar las fotos del cadáver. No quiero dar rodeos, esta es mi hipótesis sobre qué pasó cuando los seals, el cuerpo de elite de la marina norteamericana, se encontraron frente a frente con Bin Laden. El segundo de Bin Laden, el egipcio Ayman al-Zawahri, fundador e ideólogo de Al Qaeda, dijo una vez “la muerte es piadosa frente a la tortura”. A Bin Laden, creo, lo torturaron. Imaginen a un norteamericano que todos estos años soñó en qué le haría al mentor de los atentados del 11 de septiemnbre de 2011 si tuviera la oportunidad de tenerlo entre sus manos, a su merced. Imaginen que este yanqui imaginó que lo cortaría en pedacitos, de a poquito, para que sufra y muera como un perro. Qué no le haría si lo agarrase. Y cuando estuviera muerto, patearía el cadáver hasta hacerlo papilla, hasta dejarlo una masa informe. Más o menos, eso pasó. Los seals ejecutaron la venganza. Se cebaron con el ex-agente de la CIA, que estaba desarmado y que, cómo no, opuso resistencia. Lo destrozaron. Por eso lo tiraron al mar. Por eso no muestran las fotos.

(Encontrado en Nación Apache)

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